El ronquido es un sonido creado por las vibraciones de tejidos que obstruyen el libre flujo del aire al pasar por la parte posterior de la garganta entre la nariz y la boca.

En los niños el ronquido generalmente está causado por la vibración de las adenoides o las amígdalas aumentadas de tamaño (hipertrofia adenoidea o amigdalina)

 
 

Cuanto más estrecha esté la vía aérea, mayor será la vibración y por consiguiente más fuerte el ronquido. El ronquido puede ser permanente, cuando ocurre todas las noches; o transitorio, cuando sólo aparece ante resfríos o catarros. Todo niño roncador debe ser evaluado para descartar problemas adenoideos o amigdalinos. Menos frecuentemente, el ronquido puede estar producido por alteraciones anatómicas de la garganta o la nariz como pólipos nasales o tabique desviado.

¿Cuáles son los efectos del ronquido?
Habitualmente roncar causa pérdida de sueño para el roncador y su familia. El niño se despierta frecuentemente y los padres suelen tener problemas para dormir profundamente a causa del ruido y por la angustia generada por las pausas respiratorias.
Los efectos de la falta de sueño son:
 Somnolencia.
Irritabilidad.
Mal desempeño escolar.
Cansancio diurno excesivo.
Cefaleas matinales.
Despertar sintiéndose cansado.
Disminución de la atención, concentración y memoria.
Pobre salud física y mental.
Mal humor.
Falta de energía.
Enlentecimiento general.

Los niños roncadores tienen cuatro veces más posibilidades de sufrir enuresis nocturna (mojar la cama).
Si quiere saber más respecto a este tema, haga click aquí.


Cuando el ronquido está producido por hipertrofia adenoidea, también puede presentarse:
 Respiración bucal.
Mal aliento (halitosis).
Congestión nasal (rinorrea)
Otitis a repetición (otitis secretora).
Disminución del gusto y el olfato.
Pérdida de apetito.
Retraso del crecimiento.
Hipertensión pulmonar e insuficiencia cardíaca derecha.

Las adenoides pueden ser suficientemente grandes como para obstruir la desembocadura de la Trompa de Eustaquio causando una condición llamada otitis media con efusión, que provoca otitis a repetición. La secreción acumulada en el oído medio provoca una pérdida en la audición hasta que la obstrucción sea solucionada. Los niños con efusión y pérdida de la audición suelen presentarse con retraso del habla y ser erróneamente considerados como portadores de retraso madurativo.
También pueden presentar síntomas de congestión sinusal crónica y sinusitis, con rinorrea purulenta, tos, fiebre, cefalea o dolor facial.
La respiración bucal crónica puede llevar a malformaciones faciales o dentales, con fracaso de tratamientos de ortodoncia.
En ocasiones, durante la inspiración, las paredes de la faringe colapsan sobre las adenoides, ocluyendo completamente la vía aérea, generando una situación potencialmente grave: la apnea del sueño. Esta es una situación muy riesgosa que require un tratamiento urgente .

 
 
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