La adenoidectomía es la cirugía mediante la cual se extirpan las adenoides. Cuando la hipertrofia adenoidea está acompañada de hipertrofia amigdalina, estas también suelen extirparse en una cirugía llamada adenoamigdalectomía.
Este es un procedimiento que puede realizarse ambulatoriamente, sin requerir internación, en una unidad de cirugía ambulatoria o en un Hospital de día. Primero un pediatra realizará una minuciosa historia clínica para conocer los antecedentes y asegurarse de que se encuentra en condiciones adecuadas. Constatará la frecuencia cardíaca, respiratoria, tensión arterial y peso del paciente. Es importante saber si el paciente padeció alguna reacción alérgica a alguna medicación.
Cuando se realiza ambulatoriamente, los niños son admitidos en la Unidad de Cirugía ambulatoria, se operan, se despiertan de la anestesia en compañía de los padres y se van a la casa el mismo día. Habitualmente estas cirugías se realizan temprano para permitir un tiempo suficiente de observación.

 
 
La cirugía debe ser realizada por un otolaringólogo pediátrico. Se realiza bajo anestesia general, por lo que el niño estará dormido durante todo el procedimiento, bajo estricto monitoreo del anestesista.
La anestesia general es una medicación que se utiliza para inducir un estado de inconciencia y relajación muscular durante la cirugía. La medicación puede ser inhalada o administrada endovenosa a través de un suero.
El anestesista tiene la educación, habilidad y entrenamiento necesario para diagnosticar las necesidades anestésicas de cada paciente de acuerdo a su condición médica, respuesta a la anestesia, y requerimientos quirúrgicos.

El rol del anestesista durante la cirugía es:
1)
Realizar un control médico continuo del paciente.
2) Monitorear y controlar las funciones vitales del paciente (frecuencia cardíaca, respiratoria, presión arterial, temperatura y balance hidroelectrolítico).
3) Controlar el nivel de inconciencia y de dolor para mantener las condiciones ideales para una cirugía exitosa.

La adenoidectomía se realiza a través de la boca, sin incisiones externas. Es un procedimiento que lleva unos pocos minutos. Mirando a través de un espejo especial, el tejido adenoideo es cureteado de la pared posterior de la faringe. Si existe alguna vena de mayor diámetro que sangre, se utiliza un electrocauterizador. Para detener el leve sangrado en napa que producen las pequeñas venas del lecho quirúrgico, el cirujano comprime la zona con una gasa hasta que el sangrado desaparece, luego la gasa se retira y finaliza la cirugía. Cuando el niño se despierta, el lecho quirúrgico está completamente seco.
Una vez que el cirujano finaliza la cirugía, el anestesista suspende la medicación anestésica y el paciente se despierta lentamente en la sala de recuperación anestésica. Una vez que el efecto de la anestesia desaparece, el niño es trasladado a la habitación donde lo esperan los padres. Es común que durante la recuperación anestésica los niños se exciten, lloren y griten. Si bien es un momento angustiante para los padres, suele durar unos pocos minutos.
Esta es una cirugía con un pronóstico excelente y los síntomas que motivaron la cirugía desaparecen inmediatamente. En ocasiones es necesario consultar a un fonoaudiólogo para resolver la respiración bucal y corregir las dislalias provocadas por tanto tiempo de obstrucción nasal.
Los niños con disminución del apetito y retraso del crecimiento mejoran su apetito porque no tienen más dificultad para tragar, recuperan el olfato y el gusto, no tragan moco permanentemente y pueden respirar por la nariz mientras comen.

La adenoidectomía puede resolver las otitis recurrentes cuando están provocadas por la obstrucción de la Trompa de Eustaquio, pero si existe una malformación asociada de la Trompa , puede continuar sufriendo otitis a pesar de la cirugía. Prácticamente todos los niños operados de adenoides mejoran su salud y su energía luego de la cirugía.
Debe ser honesta con su hijo cuando le explique lo que le van a realizar. Hable con él acerca de sus miedos y sentimientos respecto de la cirugía y acompáñelo durante todo el proceso.
Explíquele que es muy necesario y que va a notar una importante mejoría en su salud y que usted va a estar cerca en todo momento. Algunos anestesistas permiten que los padres estén presentes cuando duermen al niño. Una actitud calmada y contenedora va a disminuir mucha la ansiedad del niño. Explíquele que no va a sentir dolor y que si llega a sentirlo, será muy leve y le darán medicación para que no sufra. Si algún amiguito ya pasó por esta cirugía, déjelo que hable con él y que le cuente su experiencia.

 
 
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